Lula Mari. Molecular Verde. 60 x 50 cm. Óleo sobre tela. 2018.jpg

ARTISTAS

LULA MARI

1977, Buenos Aires, Argentina

OBRA

El despertar de los insectos

LULA MARI

OBRA

EL DESPERTAR DE LOS INSECTOS

 

El despertar de los insectos

 

Es la primera exposición individual de Lula Mari en la galería Gachi Prieto, donde presenta una serie de pinturas al óleo realizadas en los últimos dos años. Decir que estas obras comenzaron con bocetos producidos durante sus veranos en El Tigre no sería suficiente. Su
fascinación por esta localidad se remite también a su propia historia. Mari cuenta que su tatarabuelo llegó a la Argentina desde Francia - Niza puntualmente - y que fue de los primeros pobladores en instalar el servicio de lanchas de pasajeros en el Delta de Tigre. Su infancia transcurrió entre los canales del Río
Lujan, y fue allí donde su mundo visual comenzó a tomar forma, al igual que los matices que sólo ella podía distinguir dentro de la selva isleña.

 

LULA MARI

EXHIBICIONES

 

16.9.21 - 23.10.21

El despertar de los Insectos

Texto: Renata Cervetto

Pequeños grandes fuegos


Por la ventana de una habitación se cuela una brisa suave que hace ondular una cortina tejida al crochet. Su textura entramada trasluce en el fondo un cielo azul, que bien podría ser del comienzo o del final de un día. Adentro, la luz baja de una lámpara refleja sobre la mesada la redondez de su pantalla y el volumen circular de su base. La presencia de una pequeña planta en la esquina inferior de la imagen
corta con la aparente normalidad de la escena: semi iluminada por esa cálida luz, su presencia convierte la solidez de la mesa en un espeso fango. La atmósfera de la escena queda así en suspenso, y lo que hasta ahora parecía conocido está a punto de transformarse.
“El despertar de los insectos” es la primera exposición individual de Lula Mari en la galería Gachi Prieto, donde presenta una serie de pinturas al óleo realizadas en los últimos dos años. Decir que estas obras comenzaron con bocetos producidos durante sus veranos en El Tigre no sería suficiente. Su fascinación por esta localidad se remite también a su propia historia. Mari cuenta que su tatarabuelo
llegó a la Argentina desde Francia - Niza puntualmente - y que fue de los primeros pobladores en instalar el servicio de lanchas de pasajeros en el Delta de Tigre. Su infancia transcurrió entre los canales del Río Lujan, y fue allí donde su mundo visual comenzó a tomar forma, al igual que los matices que sólo ella podía distinguir dentro de la selva isleña.


En el 2020, durante el primer año de pandemia, la artista empezó a incorporar en su block bocetos de seres milenarios como insectos y tortugas. Durante la Antigüedad en China, las tortugas eran consideradas un animal sagrado, dado que sus caparazones eran usados para descifrar el destino de los hombres. La longevidad que caracteriza a estos reptiles era equivalente a su sabiduría, que las
conduce sin prisa ni pausa allí donde quieren llegar. Descifrar los mensajes que sus corazas nos traerían hoy en día queda en cada quien, pero ciertamente hay allí una clave de sobrevivencia y adaptación. Podríamos quizás aprender de esa temporalidad más lenta y pausada, de esta otra manera de transitar y habitar en la tierra. Puede que esa sugerencia sea una de las primeras profecías que nos arrojan los paisajes de Lula Mari.


Al verlas en conjunto, estas pinturas dicen algo más de lo que representan. Hay una fuerza que habita en el fondo de estos ríos y pantanos que irremediablemente convoca al espectador. Lula Mari desarrolla su oficio como pintora no solo desde un profundo manejo y conocimiento de la técnica, sino también alimentando de forma constante aquello que la pintura moviliza en ella: un diálogo sostenido y
recíproco que se materializa al momento de encontrar la imagen. En otras palabras, presta atención a aquello que la pintura necesita para convertirse en algo más. Las preguntas que se originan en su proceso son inquietudes que la artista trabaja entre pausas y capas de óleo diluidas en trementina. Los “pintables”, como ella los llama, son aquellas imágenes que se presentan y piden un lugar en la tela,
como espejismos que se revelan a fuerza de no cesar de buscarlos.

La figuración que caracteriza a las pinturas de Lula Mari se adentra en el mundo de la ambigüedad y lo fantástico. Por momentos, podemos asociarlas con obras del pintor litoraleño Fermín Eguía, donde míticos peces gigantes devoran embarcaciones y grandes fogones arden entre los matorrales del Paraná. Sin embargo, las obras de la artista no responden a narraciones míticas o fábulas
inventadas, sino que sugieren estados de una naturaleza enrarecida, potente y pacífica a la vez. La presencia del fuego y el agua como elementos opuestos pero complementarios, habla también del balance de fuerzas naturales que se presenta en estas pinturas. El fuego destruye, pero también regenera y simboliza la claridad de pensamiento, como puede verse en La transformación, donde una
gran fogata arde sobre el agua iluminando la noche. A diferencia de obras anteriores, en las pinturas de esta exposición no se ven personas; en su lugar, el paisaje se convierte en terreno fértil, viviente. Las escenas se despliegan como postales agridulces de un futuro no muy lejano, donde una tormenta desbordante, como la de Lluvia, agita grandes masas de agua y hace que las criaturas -hasta ahora
escondidas- se empiecen a asomar entre los pastizales. La presencia de estos animales-bichos, como los llama la artista, es tácita: se los puede sentir y escuchar, pero no siempre se ven.
La corriente que atraviesa a estas pinturas arrastra consigo las memorias del agua. En las orillas del rio se intuye la posibilidad de un final y también de un nuevo comienzo. Podríamos decir que todo empieza y termina en esa imagen del fuego sobre la marea, que también es uno de los tantos hexagramas del I-Ching. Las pinturas de Lula Mari insinúan los caminos que solo podemos surcar al recorrerlos, como esas primeras lanchas hacían en el Paraná. Si vamos lo suficientemente lento quizás podamos notar como del barro también emergen, de forma inevitable, nuevos brotes de vida.

 

LULA MARI

BIO

 

LULA MARI  (Buenos Aires, Argentina, 1977) 

Su pintura se nutre del imaginario barroco, la naturaleza y el simbolismo para crear un universo propio que oscila entre lo clásico y lo contemporáneo. El uso de la luz da cuerpo a un mundo extraño, tan real como fantástico,  poblado de animales, árboles y seres  cuya textura se vuelve  escultórica antes de desaparecer en el vapor,  la sombra, el agua o el vacío. 

A través del dispositivo “Recital de Pintura”, Lula Mari  explora las condiciones para la experiencia plástica, considerando al tiempo de observación  como parte del cuadro. Una apuesta por desdibujar las distancias y velocidades habituales  entre el espectador y la obra, en función de otra sensorialidad posible. 

Es Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Estudió dibujo y pintura con Alejandro Boim. Asistió a las clínicas de obra y pensamiento contemporáneo de Diana Aisemberg.

En 2019 formó parte de la muestra "Una historia de la imaginación en Argentina” (Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires) donde realizó una serie de Recitales de Pintura.

Sus obras participaron en distintos salones, entre los que se destacan: XII Premio Nacional de Pintura Banco Central (BsAs, 2019), 62° Salón Manuel Belgrano. (BsAs, 2019).  Premio Itaú a las Artes Visuales (BsAs, 2015), 103º Salón Nacional de Dibujo (BsAs, 2014), 100º Salón Nacional de Pintura (BsAs, 2011) "Pintores Argentinos Contemporáneos" Espacio de las Américas (Perú, 2011).

Recibió el Segundo Premio en Gran Premio Pintura, Museo Banco Provincia (2011) Mención de Honor, también en el Gran Premio Pintura, Museo Banco Provincia (2017), Tercer Premio Pintura  "Premios Octubre " 8º Edición, C.C. Sutherh (2003)  Premio Artista Joven, Salón Félix de Amador (2001).

Muestras individuales: “Mil Mañanas” Zavaleta Lab (2008), “16 maneras de encontrarse perdido” galería Modos (2014),  “Ojo-Pulmón” Alpha Centaury (2016) y Bicho “El más acá club cultural” (2018).

Desde 2010 exhibe sus Recitales de Pintura, en distintos espacios de Buenos Aires. Entre ellos: Museo de Arte Contemporáneo (2019), El más acá (2018), Thelonius club (2015),  Galería Sputnik (2014), Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires (2011-2012), Galería Zavaleta Lab (2010).

Realizó un mural de 100 metros en la estación Malabia del Subterráneo línea B, Bs As.

 

Desde el 2001, dirige su taller de pintura y dibujo “La Común”.