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NORA ASLAN

Album

ÁLBUM

Cada obra numerada es lugar de condensación de imágenes, acumulación de estratos.


Hay objetos desactivados, en retirada, donde lo ruinoso emite algunos destellos de esplendor. No hay desarrollo narrativo sino espacio sin contornos definidos, coordenadas del mundo que habitamos o que hemos habitado.


Un "espejo en marcha".


Sin lugar de arribo ni espacio donde volver.


Un trayecto.


Cada pieza, es un "Tomo" numerado sin orden detectable. Algunas aparecen acompañadas por delgadas franjas laterales que las completan. Estas son "señaladores" que aparentemente podrían ayudar a explicar lo que no queda claro.

Pelos huesos
Nora Aslan_Serie ALMBUMES, TOMO 5 - 2020- Collage fotografia sobre tela y pintura. 200x170 .jpg

PELOS, HUESOS, GARRAS, PLUMAS Y UNA BREVE SECUENCIA DE PORMENORES

Salir de caza


Partir con la cámara a mano para cercar la realidad sin una fórmula.


En la ciudad, jardín de luces y sombras con frutos de gusto desconocido, todo tiene forma de pregunta.


Regresar con el cargamento y examinarlo.


Ante reglas imprecisas, elegir la alternativa de inventarlas cada vez.


Introducirse entre los intervalos, abrir brechas hasta que contactos y rozamientos produzcan las primeras tensiones.


Contrastes, afinidades, dispersiones, equívocos, rupturas, fusiones suaves, chispas que crujen o estallidos como tajos violentos.
Desde un dentrofuera alimento los fuegos y espero.


No estoy sola, me secundan testigos -álter egos- animales en diferente estado de conservación y aspecto, peces, pájaros, insectos curiosos, estatuas, personajes levemente payasescos, todos invariablemente mudos.


Miramos con intensidad, ellos gesticulan, pero nos reservamos el comentario.


Con cada nueva temporada cambiamos el punto de vista y reordenamos la escena.


Acalladas las chispas terminamos la faena sospechando que la presa es tan esquiva que no se la puede nombrar, tan misteriosa como la imaginábamos, pero tan prometedora que nos hará recomenzar al día siguiente…y al otro…y al otro…

9. Nora Aslan_1030 bis_2014_Collage digital_40 x 30 cm..jpg
10. Nora Aslan_Crónicas terrestres 3_2018_Collage fotográfico sobre tela_190x170c.jpg
5. Nora Aslan_1037 bis_2014_Collage digital_40 x 30 cm..jpg
Alfombras

ALFOMBRAS

Una mirada distraída podría deslizarse por la superficie de estas imágenes sin ver más que la reproducción de objetos cotidianos, alfombras y manteles con figuras organizadas en composiciones  simétricas y ornamentales.


Con una inspección más cercana esa mirada se encuentra de pronto retenida, las imágenes se tornan inquietantes y revelan intempestivamente lo que está más allá de su mera apariencia.


Cuando eso sucede se ha generado un compromiso con nuestra visión, la mirada nos es devuelta y no habrá posibilidad de retroceso.
Todo aparece, todo se presenta, todo es ineludible

Exhibiciones
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serie Alfombras I. Año 1996- 200 x 140.jpg

NORA ASLAN

EXHIBICIONES

 

1. Pelos, huesos, garras, plumas  y una breve secuencia de pormenores,  Nora Aslan, 2015,
5. Pelos, huesos, garras, plumas  y una breve secuencia de pormenores,  Nora Aslan, 2015,

15.4.15 - 22.5.15

La fotografía como taxidermia. Nora Aslan

Curador: Eduardo Stupía

Pelos, huesos, garras, plumas  y una breve secuencia de pormenores

Nora Aslan fotografía ejemplares de especies diversas conservados en los museos de historia natural. Al irónico espejismo del embalsamamiento, a esa eternidad de paja, tela y plástico, le superpone una otra vida suspendida en el tiempo, la vida documental que otorga la fotografía, más ilusoria en este caso todavía, porque se ha fotografiado un simulacro, una apariencia, la indómita vida salvaje solidificada como pura forma exterior, como si la fotografía fuera una nueva forma de la taxidermia.


Pero la cantera en la que Aslan abreva para el casting de la fauna actoral que protagonizará sus misteriosas escenas es más amplia y diversa.

 

Incluye la palpitación del animal retratado en vivo, los fondos ornamentales extraídos muy selectivamente del acervo bibliófilo de la artista, el registro de dioramas –una de las fuentes de inspiración de Aslan para la puesta en escena general de la muestra-, de empapelados que oscilan entre la fantasía decorativa y el gobelino, de detalles de cuadros. Y también apropiaciones de ‟naturalezas domesticadas: viveros, jardines, y fragmentos de jardines de cuadros del siglo XVIII”, según sus propias palabras.


Pero esta enumeración es engañosa. E injusta. Puede inducir a creer que estamos en presencia de un mero juego archivista, de una simple acumulación de imágenes cargadas de empatía a punto de subsumirse en un módico scrapbook o, peor, en la típica galería de formatos varios con alegorías melancólicas a la que a veces es muy proclive la iconografía zoológica. Nada más lejos de lo que pasa aquí.


Un pavo real recibe a los visitantes de espaldas, caminando a sus anchas aunque dentro de un indefinible reducto bidimensional. Un corpóreo osito de peluche nos mira con sus ojos como botones. Son los extremos poéticos, o quizás la clave esencial, secreta, de la notable unidad programática a partir de la cual una Aslan regisseur ilusionista impondrá al elemento más reconocible la otra cara de una nueva cualidad dramática, una insólita expresividad. Una a una se exhiben sutiles  artes y habilidades combinatorias para extinguir cualquier sospecha de exotismo y extenderse en el riguroso, ambiguo territorio donde lo extraño, lo inesperado, lo inquietante, eso que incomoda a golpes de incerteza, se empeña en resultarnos bizarramente familiar.


Con pasión de retratista, corazón de zóologa, paciencia de cazador furtivo e imaginación de criatura traviesa, Aslan no se resiste ni por un minuto a la imperturbable tentación de orquestar, con un humor no exento de sabores tenebrosos, esta trémula atonalidad de cráneos, cornamentas, garras amenazantes o peladas hasta el hueso, pelambres ríspidas o sensuales, picos, patas, plumas y colmillos, que suenan y resuenan, entran y salen de escena en medio de espacios, marcos, ámbitos y perspectivas, hallazgos de una ambientación tan maniática en su precisión como funambulesca en el artificio.


A través del collage tradicional, allí donde se corta y se pega manualmente, y de su correlato de edición, contrapunto, superposición y transparencia digitales, en composiciones tan dinámicas como para descoyuntar incluso las estructuras más equilibradas, Aslan ensaya esta suerte de versión anómala de algún perdido gabinete de maravillas para armar su caleidoscópica rapsodia de atávicas ensoñaciones, de fábulas indescriptibles, episodios herméticos y expansivas metáforas.

Edurado Stupía

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6.19

Ese punto

Atraían mi atención los objetos más insoportables a la delicadeza de los sentimientos humanos.

Mary Shelley, Frankenstein.


Las costillas de un animal muerto, estacado a un palo, cociéndose en el fuego a punto de ser asado. En la vereda de enfrente una vidriera que refleja la imagen y agrega un cantero de flores. Este encuentro es fotografiado y el resultado parece una pintura de Chaim Soutine chorreada de flores de colores.


Nora Aslan se posa en estos encuentros. Otorga valor a lo extraño, a todo aquello que es difícil de digerir. Se para en lo roto y juega con las partes que cortan, que pueden seguir rompiéndose y busca el modo de hacer algo nuevo. No hay intento de arreglo, no busca la norma o la vuelta a un orden como si existiera una dirección correcta. Siempre subvierte.


Sería ingenuo en este contexto no preguntarnos por el valor que tiene la mirada de una artista mujer hacia los espacios de lo periférico, hacia esas formas que oscilan entre lo monstruoso y lo kitsch, que asustan y a veces repelen, pero que a la vez pueden ser sumamente atractivas. Una mirada que a lo largo del tiempo señala esos márgenes, los toma y los trae de frente en una sintaxis que muestra los dientes. 


Ese borde entre lo seductor y lo marginal, ese mirar siempre hacia otros lados y la dificultad en el  intento de categorizar y ubicar su producción según disciplina, corriente o tradición, es una marca en la obra de Nora Aslan. Una marca que señala otras vías, otros modos posibles,  que enarbola la diferencia, ese espacio “entre” (esa característica que hace que una persona o una cosa sea distinta de otra), como espacio a ser explorado, como forma de estar en relación al mundo.

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Bio

NORA ASLAN

BIO

El proceso creativo de Nora Aslan inicia con la búsqueda de imágenes fotográficas. En sus comienzos,  se apropiaba de aquellas que encontraba disponibles pero desde hace unos años trabaja con fotografías de su autoría. La artista relaciona distintas imágenes creando fricciones que segregan otros sentidos ajenos a aquellos que portaban como piezas aisladas. 


Las obras de Aslan juegan con la relación problemática entre una apariencia banal y decorativa, y un compromiso que se instala en el momento de volverse mirada atenta y adentrarse en el acto de ver. Lo que diferencia – y relaciona – las sucesivas series es el punto de vista adoptado en cada instancia para generar ese inestable recorrido de la visión: ver y no ver en el juego especular de las apariencias.
Nora Aslan estudió Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Concurrió a los talleres de Marta Viñals, Víctor Chab, María Luisa Manassero, Héctor Giuffré, Ana Eckell y Carlos Boccardo.

Realizó exhibiciones individuales en diversas instituciones entre las cuales se destacan: Ese punto (Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa, Córdoba, Argentina, 2019); Like a Rollercoaster (Pavel Zoubok Gallery, Nueva York, Estados Unidos, 2005); Ventanas Chinas (Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina, 2001);  Punto de vista  (Galería Patricia Ready, Santiago de Chile, Chile 2001),  Alfombras (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina, 1997). Del mismo modo, participó de numerosas exposiciones colectivas en Argentina, Brasil, Perú, Cuba, Estados Unidos, España, Portugal, Alemania, Austria, Suiza y Polonia. 

Entre otras distinciones recibió el Primer Premio en el 1er Salón Nacional de Arte Textil  (Buenos Aires, Argentina, 1992), el Primer Premio en el Salón Municipal de Tapices (Buenos Aires, Argentina, 1981) y el Primer Premio Universidad de Palermo (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina, 1996). Fue dos veces ternada para el Premio Konex (1992, 1982). 

Sus obras forman parte de las colecciones de: Dallas Museum of Art, Museo de Arte Moderno de Viena, Museo de Arte Contemporáneo de Sarajevo, Colección de Arte Latinoamericano de la Universidad de Essex, International College Center de Fulton Pennsylvania, Museo Sívori, Universidad de Palermo y Universidad de Tres de febrero, como también de colecciones privadas en Argentina, Estados Unidos y Europa. 

Fue docente durante más de 25 años en su taller particular. 

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